Por Juan Manuel Durante
“No todos servimos para todo, pero todos servimos para algo. Descubrir eso es la clave de vivir”.
“No todos servimos para todo, pero todos servimos para algo. Descubrir eso es la clave de vivir”.
-Alguien-
Ninguna definición del acto de emprender es lo suficientemente precisa o descriptiva para señalar a la persona o grupo que en general (en sentido social, empresarial, investigativo o cualquier otro) desea ser innovador, dinámico, capaz de asumir riesgos, creativo y orientado al crecimiento.
Sin embargo, la más fiel es la que dice que emprendedor o emprendedora es aquella persona que identifica una oportunidad y organiza los recursos necesarios para ponerla en marcha.
Para Bill Drayton, fundador de Ashoka, una organización civil sin fines de lucro que desde hace 25 años acompaña la tarea de quiénes dedican su vida a impulsar procesos de cambio, opina al respecto: “Los emprendedores sociales son personas inspiradas, que llenan el espacio que queda vacío entre los negocios y la sociedad. Ellos son ejemplos de tenacidad y de profundos valores morales, tienen una visión y el deseo de ver esa visión convertida en una realidad; no se detienen frente a nada y transforman lo negativo hasta lograr sus metas”.
Ashoka es la primera asociación mundial de emprendedores sociales, personas que están generando soluciones innovadoras y efectivas para resolver los principales problemas de la sociedad. Para ello identifica y apoya a emprendedores sociales, crea oportunidades para que trabajando en conjunto alcancen un mayor impacto y promueve una nueva infraestructura para el sector social.
En la actualidad está presente en 62 países para invertir en emprendedores sociales y en sus modelos con un soporte financiero y con una estructura profesional que les ayuda a diseminar sus ideas y soluciones innovadoras tanto individual como colectivamente.
El ejemplo de Red Solidaria
Uno de los proyectos financiados por Ashoka fue Red Solidaria, organización sin fines de lucro fundada por Juan Carr en 1995, como respuesta a la necesidad de crear un mecanismo que permitiera brindar ayuda a numerosas situaciones y necesidades que se presentan a diario en el ámbito social. Es una organización en la que los voluntarios intentan salvar vidas o mejorar la calidad de vida de otras personas y que para ello establecen un nexo entre los que necesitan y aquellos que puedan cubrir cada una de éstas insuficiencias.
Recibe un promedio de 100 llamadas diarias, aunque esa cifra se triplica en emergencias. Al comienzo, la mayoría eran pedidos, pero en la actualidad, el 60% de la gente se comunica para ofrecer tiempo, ropa, medicamentos, un órgano, entre muchas cosas.
Carr confiesa que la palabra emprendedor la tuvo que resolver en terapia, que lo ayudo a rebajar su ansiedad para ayudar y vivir contento haciendo lo que hace. “Emprender se trata de transformar la realidad, acercarse al que siente dolor, al que padece, al que sufre y con compromiso y calidad humana es posible no quedarse ahí y mirarla de lejos, sino más bien prestarle atención y transformarla”.
Y agrega: “en Argentina hay mucha gente buena, pero hoy la sociedad está más individualista y poco participativa. Es necesario desarrollar de manera fundamental la participación de todos y para eso es clave la comunicación, es la herramienta para salvar vidas. Falta comprometerse más, del ámbito público y privado, eso es lo urgente”, afirma.

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